Instalaciones solares de circulación natural.
El término “circulación natural” se utiliza porque este sistema no necesita ningún mecanismo que suministre energía auxiliar para acumular y trasladar la energía solar al interacumulador. En estas instalaciones el depósito tiene que estar necesariamente por encima de los paneles.
Instalaciones solares de circulación forzada.
Se trata de un sistema de circuito cerrado, en el que la ubicación de los interacumuladores está completamente desvinculada del emplazamiento de los colectores, y en el que la circulación del fluido que transporta el calor requiere la presencia de una bomba (circulación forzada).
Es, sin lugar a dudas, un sistema más complejo pero a su vez aporta múltiples ventajas. En primer lugar permite colocar el depósito de acumulación en el interior del edificio, es decir, en un lugar protegido de la intemperie y de las bajas temperaturas, y en posición vertical, lo que favorece la estratificación del agua y mejora el rendimiento del sistema de acumulación. En segundo lugar, los sistemas de circulación forzada favorecen la integración arquitectónica.
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